Piensas. Sonríes dos veces y vuelves a pensar en lo complicados que somos. No sabemos lo que queremos, hoy blanco y mañana un negro grisáceo. Afirmas un ''si'' o un ''no'' rotundo pero en tu cabeza retumba el ''quiza'' y el ''tal vez''. Tratamos de decidirnos por un opuesto de la cuerda pero los intermedios también existen, en cierto momento pueden servir de apoyo para descender a la realidad y no caerse de golpe.
Las cosas fluyen por si solas, el tiempo no acelera ni frena porque alguien diga que se baja en la próxima parada, quizás nadie le espera en el siguiente destino, pierde sus maletas por el camino o sencillamente se duerme en el tren. En ese caso te despertaras en la parada numero 1708 preguntándote porque nadie te despertó, porque nadie fue capaz de decirte que era la hora de que bajaras, porque todo el mundo estaba en su mundo, tantas preguntas para nada, la conclusión es fácil, a nadie le interesaba que bajaras del tren.
porque al fin y al cabo somos como fantasmas, podemos estar presentes de cuerpo pero no no de espíritu y viceversa.

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